No cabe duda que la mujer desde siempre ha tenido un papel
importantísimo, y que gracias a su sensibilidad, amor incondicional, fuerza e
inteligencia han realizado cambios inimaginables y para muestra falta un botón:
Movimiento Griego
La rivalidad de Atenas y Esparta surgió inevitable a raíz de las guerras
contra el Imperio Persa y duró 27 años (431 al 404 a.d.J.C). El motivo
principal de la guerra fue el establecimiento de la hegemonía que ambos Estados
reclamaban. La mayor parte de las ciudades griegas se aliaron a uno u otro bando.
Las matanzas se sucedieron por ambas partes, y finalmente Atenas y
Esparta firmaron una tregua que dejaba las cosas en su situación inicial,
confirmando una vez más la inutilidad de tantas guerras.
Los hombres, alejados de sus hogares a causa de la guerra, crearon
indirectamente una rebelión de las mujeres, cansadas de permanecer solas en sus
casas.
Una de ellas, Lisístrata (cuyo nombre significa “la que disuelve los
ejércitos”), organizó el alzamiento, reúne a las mujeres de ambos bandos, comprometiéndose
a iniciar una huelga de tipo sexual donde ninguna de ellas consentirá
relaciones sexuales a su esposo o amante hasta que la guerra haya concluído.
En un principio la idea no resulta muy popular, se escandalizan, pues
consideran un “cipote” lo mejor de este mundo. Tras el paso del tiempo las
mujeres aceptan, y pactan un juramento, el cual rezaba, que excitarían a sus
maridos, pero no practicarían el sexo. Cada mujer se encarga de propagar el
juramento por toda su ciudad, así ningún hombre podría satisfacer sus deseos
sexuales.
Las mujeres toman la Acrópolis ateniense, donde se encuentra el dinero
de la ciudad, así no podría ser usado con fines militares. El coro de ancianos
intenta echar a las mujeres de la Acrópolis, manteniendo una lucha verbal,
entre los dos coros. Llega un comisario con arqueros, para intentar echar a las
mujeres, pero ni aún así lo consiguen.
La lucha verbal, pasa a corporal. Algunas mujeres, intentar dejarlo,
pues no soportan más, pero Lisístrata las convence para que vuelvan a su
puesto, en la Acrópolis.
Los hombres de toda Grecia, andan quejándose pues tienen “inflamada la
ingle”.
Finalmente, desde Esparta, vienen unos embajadores para firmar la paz
con Atenas, pues el deseo sexual es tan grande, que puede hasta con la guerra.
Así cada hombre se va con su mujer, ellas felices por el fin de la guerra, y
ellos felices por el apetito sexual.
La lucha por el voto en Estados Unidos
En los Estados Unidos, el movimiento a favor de los derechos de las
mujeres surgió directamente de la lucha por la abolición de la esclavitud.
Gracias al movimiento, las mujeres americanas aprendieron a organizarse
y a celebrar reuniones, tuvieron acceso a tribunas públicas y escribieron sus
manifiestos. Sin embargo, también en el movimiento abolicionista las mujeres
fueron pronto ridiculizadas y silenciadas al no permitírseles actuar como
delegadas en las asambleas.
En 1840, las delegadas norteamericanas que participaban en Inglaterra en
la Convención Mundial Antiesclavista fueron obligadas a permanecer tras una
cortina durante las sesiones, porque muchos miembros del movimiento no
aceptaban su presencia ni reconocían su papel. Este acto produjo el primer paso
hacia la organización feminista en Estados Unidos.
Ellas comenzaron a abogar por sus propios derechos, aunque su lucha tuvo
una repercusión social mucho menos favorable que la del movimiento
abolicionista. Se las degradó públicamente recurriendo a los tradicionales
argumentos del patriarcado para ridiculizar a las mujeres con actividad
pública.
En 1848 se celebró en Seneca Falls (Nueva York) la primera Convención
sobre los Derechos de la Mujer. Las resoluciones acordadas por las mujeres que
allí participaron exigían la igualdad de derechos en distintos ámbitos: en el
matrimonio, en los salarios, en la propiedad y en la custodia de los hijos.
En los 25 años siguientes, las feministas norteamericanas consiguieron
la mayor parte de sus reivindicaciones y otros Estados promulgaron a su vez
leyes que otorgaban a las mujeres el derecho a disponer de sus bienes y
salario, y a tener pleno poder en la custodia de los hijos.
Muchas de estas mujeres abogaron por la abolición del matrimonio,
considerando esta institución como la primera fuente de injusticia para las
mujeres. Tras la Guerra de Secesión (1861-1865), en cuyo transcurso muchas
mujeres lucharon activamente por la abolición de la esclavitud, se inició la
separación entre la causa abolicionista y el movimiento de las mujeres.
Tanto los líderes abolicionistas como el Estado norteamericano temieron
la radicalización del movimiento feminista. Se concedió el voto a los hombres
negros, pero no a las mujeres, y éstas dirigieron entonces su movimiento hacia
la concesión de los derechos políticos plenos a las de su sexo.
El estado de Wyoming fue el primero en conceder el voto a las mujeres en
1869, pero sólo en 1920 todas las mujeres estadounidenses consiguieron el
derecho al voto.
Estas
son solo algunas historias de tantos movimientos sociales encabezados por mujeres los
cuales han causado un gran cambio, creando sensatez y conciencia en la sociedad;por eso y más muchas felicidades a todas las mujeres.

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